lunes, 26 de enero de 2015

EL GRAN HOTEL BUDAPEST



Sé que Wes Anderson es un gran cineasta, y su imaginación no tiene límites para transportar personas de la cotidianidad, comunes y corrientes, sin presunciones más que el de ser auténticos en este camino largo y sinuoso llamado vida. Este director prolífico de casi 46 años de edad siempre tiene claro en su mente el lineamiento que deben tener todas esas personas comunes para volverlos en verdaderos personajes sin caer en clichés baratos, o en parodias injustificadas, para obtener de una historia trágico, lo más chispeante y cómico de una situación como el asesinato de alguien, el machismo de un patriarca o el cinismo de un mujeriego.

Al leer el párrafo anterior me doy cuenta que tengo muy presente la labor artística de Anderson como escritor y director cinematográfico, sin embargo hay algo en todas sus historia que no termina por caer "el veinte" dentro de mi, aún no me siente capturado por sus planteamientos, la narrativa visual o los diálogos ácidos de sus películas.



Tal es el caso de EL GRAN HOTEL BUDAPEST, una historia ubicada en tierras lejanas, sobre montañas imaginarias, en un país imaginario; cuenta la relación de trabajo pero también de complicidad entre un "conserge" o lo que viene siendo el gerente del hotel M. Gustave con su brazo derecho, asistente personal, el lobby boy, Zero. Esta relación laboral se vuelve aún más íntima, como una especie de hermandad cuando la muerte de una anciana y huésped del hotel muere asesinada, desata las más alocadas y extravagantes aventuras de estos dos empleados, todo para demostrar la inocencia de Gustave y defender la propiedad de una pintura invaluable "Niño con manzana".




Lo que me agrada muchísimo de Anderson, es el poder de convocatoria que tiene sobre la crema y nata hollywoodense. Pareciera que sin importar que los personajes disponibles sólo aparece en pantalla 10 segundos, para entregar sólo un paquete, o responder el teléfono, entre otros, hasta los actores más poderosos (en el arte y/o en la fama) acceden a participar por medio de estos bits. Claro que esta situación tiene una justificación: el alma e importancia artística que tienen las películas de Anderson, parecen perlas perdidas en medio del océano.

Así pues, en EL GRAN HOTEL BUDAPEST aparecen: Tilda Swinton, Bill Murray, Adrien Brody, Tom Wilkinson, Edward Norton, Saorsi Ronan entre otros. Un elenco multiestelar adornan y complacen al público de ver a sus estrellas favoritas en otra faceta, saliendo de lo común, de la zona de confort.




Me queda muy claro cuál es el objetivo artístico de Wes Anderson, sus motivaciones, su estética, su genialidad para hacer de lo común algo imposible de imaginar, de visualizar. Y sin embargo no puedo con este director, algo falta, algo me falla para poder compenetrarme y sentirme parte de la trama y tener a flor de piel su propia sensibilidad. Por esta razón, es que invito a todos a acercase a cintas como EL FANTÁSTICO MR. FOX, LOS EXCÉNTRICOS TENENBAUMS, entre otros, es un deleite visual y actoral.




EL GRAN HOTEL BUDAPEST
(THE GRAND BUDAPEST HOTEL)
ESCRIBE: BASADO EN LAS MEMORIAS DE STEFAN ZWEIG; GUIÓN: WES ANDERSON
CON: RALPH FIENNES, TONY REVOLORI
PRODUCE: SCOTT RUDIN PRODUCTIONS, INDIAN PAINTBRUSH, STUDIO BABELSBERG
REINO UNIDO, ALEMANIA, EUA
2014
100 MIN.

miércoles, 21 de enero de 2015

ALMA SALVAJE



Todos hemos cometido errores muy graves en nuestra existencia, haciendo a ésta algo inútil, convirtiéndonos en parásitos, no solamente de la sociedad, sino de la misma naturaleza, y ya exagerando un poco, hasta del cosmos.

Todos nos hemos sentido así, inútiles, porque parece que no aportamos nada relevante ni para sí ni para nuestros semejantes, así que la vía más correcta, aparentemente, es atentar en contra de nosotros al cometer suicidio.

Y el que me diga lo contrario, definitivamente miente. Porque hay veces que se hecho podemos ser muy productivos y aún así no estamos conformes con nosotros mismos, porque es común que somos excelentes en el trabajo pero pésimos en el hogar, fallamos como hijos, padres, hermanos, hiriendo almas por doquier, hasta quedar completamente solos.





Hay ocasiones en las que quisiéramos dejarlo todo por la paz. Dar la media vuelta y huir de nuestras casas, echar por la borda el trabajo y la escuela y comenzar de cero, crecer otra vez, como si nada hubiera pasado. Desgraciadamente son muy pocas las personas quienes se atreven a asumir las consecuencias de sus actos, aceptando todos los pecados cometidos (por llamarle de alguna manera) y clausurar absolutamente todo en nuestra vida, trabajo, hogar, matrimonio, escuela, en una sola palabra: RECOMENZAR.

Como Cheryl Strayed (REESE WHITERSPOON) que su vida era una porquería, daba asco más que nada. Casada durante siete años, le fue infiel a su marido debido a su adicción al sexo, a la heroína, hasta no saber de sí, echó por la borda sus estudios profesionales, pese a su divorcio aún sigue enganchada con el recuerdo de su ex marido, vive alejada de su hermano menor, no tiene empleo, no tiene casa, no tiene nada. 




 Entonces la vida le ofrece la oportunidad de redimirse con la única manera de lograrlo: PERDONARSE A SÍ MISMA. ¿Cómo puede ser posible? Cual Jesús sufrió en el viacrucis rumbo al monte calvario cargando una enorme y pesada cruz, Cheryl decide tomar la presión de su pasado a cuestas y emprender una caminata de 1600 kilómetro a través del sendero del pacífico, desde el desierto de Mojave, California, en la frontera con México, hasta la frontera con Canadá, atravesando los estados de Oregon y Washington.

¿Es verdaderamente necesario sufrir para encontrarse a sí misma y retomar las riendas de su vida? Cada cabeza es un mundo, para Cheryl esa era la mejor idea para alcanzar el perdón e iniciar de nuevo. Habemos otras personas que simplemente abandonaríamos nuestros hogares o trabajos, pero cuando eso no es suficiente, es necesario expiar todo pecado de la manera más dolorosa hasta topar con los límites de lo absurdo.




Aunque también existen otra formas como recluirse en algún retiro espiritual, iniciar terapias psicológicas, hacer servicio comunitario.

Sin embargo existe el riesgo de que no encuentres ninguna respuesta después de haber comulgado con la naturaleza o alguna ideología. ¿Qué hay más allá? ¿Cuál es la meta?

Basado en la vida real, en la expedición que emprendió la verdadera Cheryl y que plasmó en un libro relatando su travesía, el director JEAN-MARC VALLÉE nos empuja también por ese mismo sendero hacia una purga de todos nuestros males. Reese Witherspoon, como su personaje, le dice adiós a su pasado y experimentar nuevas aventuras como actriz, la cual las exigencias también fueron hirientes, sacrifica belleza, sacrifica espíritu y cordura ante todo para poder dar vida a una rubia desubicada, perdida, dañada.

Es por eso que el director, nos conmina con ALMA SALVAJE a combatir el fuego con el fuego. Nos conduce a hacer examen de conciencia, como lo hizo WHITERSPOON en el papel de Cheryl Strayed a través de la soledad infinita, solamente así pudo adentrarse en los recovecos más profundos de su mente, casi inexplorados y temerosa de enfrentarlos porque podría dañarse a sí misma, o tal vez no, la única manera de saberlo en confrontarlos.




ALMA SALVAJE
(WILD)
DIRECTOR: JEAN-MARC VALLÉE
GUIÓN: NICK HORNBY; NOVELA: CHERYL STRAYED
CON: REESE WHITERSPOON Y LAURA DERN
PRODUCIDO: FOX SEARCHLIGHT PICTURES
ESTADOS UNIDOS, 2014
113 MIN

sábado, 17 de enero de 2015

FOXCATCHER




Devastadora. Por todo lo que implica psicológicamente hablando, FOXCATCHER es una cinta que merece toda nuestra atención hoy más que nunca, hoy que el mundo globalizado nos ha atrapado junto con todos los antivalores inherentes a él, que pareciera que esto es lo único que destaca en esta vida occidental.

Si voltean a ver a su alrededor podrán percatarse que, sobre todo las generaciones jóvenes, toman naturalmente al poder y al dinero como sentimientos, no como medios para lograr un fin. Es como dice un dicho "dime cuánto tienes y te diré cuánto vales", no cabe duda que hoy en día el que no tiene no existe, no se siente amado, o admirado. Y no estoy hablando a nivel masivo, sino desde la intimidad de nuestras familias, desde el bebé hasta el anciano, todos en algún momento nos vemos egoístas, queremos tener lo mismo o más que el primo, que el tío, que nuestros propio hermano, si no lo obtenemos nos queda la frustración y la tristeza, alimentando patologías innecesarias.

¿Por qué envidiamos la pantalla del vecino? ¿Por qué el hijo hace berrinche por desear el mismo juguete que su amigo? ¿Por qué nos empecinamos algo que ni nos hace falta?




Pienso que la respuesta está apegada a lo implícito de la educación que recibimos, que a su vez está estrechamente relacionada con la cultura cambiante y adaptable a los mundos modernos, globalizados.

Los padres ya no imponen límites en los hijos, en las escuelas ya no se castiga a los alumnos por rencillas, la religión (cualquiera) ha perdido adeptos, entonces la formación mental de los jóvenes está ligada con la sensación de que "si no tienes más que los demás no vales". Pero este es el inicio de la construcción de personas con tendencias enfermizas dispuestas a todo  por conseguir para sí cosas irreales, hasta personas, no importa el costo.



Y lamentablemente esto no es nuevo. La estupidez humana es natural, sólo hace falta que las circunstancias de la vida provoquen su brote. Sólo que hoy en día existen tantas maneras de comunicación inmediata que es imposible ocultar nuestros más oscuros secretos.

Bennet Miller, director de esta tenebrosa cinta, nos da cuenta de todos estos defectos a través de un hecho acontecido en los años 80 del siglo pasado. John Du Pont, interpretado por un irreconocible con impecable trabajo actoral dramático de STEVE CARELL (Loco y Estúpido Amor), es uno de los magnates destacados de Estados Unidos que decide invertir formando y entrenando al nuevo equipo de lucha grecorromana rumbo a los juegos olímpicos Seúl 1988, porque su deseo es contribuir a elevar el sentimiento patriótico en los ciudadanos. Loable su decisión, así que contrata a los hermanos Schultz (CHANNING TATUM y MARK RUFFALO) anteriores campeones olímpicos.

Pero algo esconden tanto Du Pont como Mark (TATUM), algo contienen, a leguas se notan que están frustrados, que están deprimidos, que están en descontento con la vida, a pesar que son triunfadores, al menos en apariencia. Pero la relación de ambos se vuelve enfermiza, y todo debido al dinero, a las posesiones, a la vida acomodada, a no volver a tener miedo de que falte algo.



El ritmo de la cinta es lenta, pero tiene una razón de ser, somos testigos del proceso lento, constante y continuo de a declive, de la inmolación espiritual, de alimentar el ego con sentimientos tan frágiles como el papel higiénico, la tensión entre ambos personajes va creciendo poco a poco hasta estallar en sus propias caras. ¿Y todo para qué? ¿Qué obtuvieron? Nada, sólo más soledad y más tristeza para sus vidas.

Bajo la premisa de EL DINERO LO COMPRA ABSOLUTAMENTE TODO, HASTA SERES HUMANOS, esta cinta habla sobre la desolación en la que estamos sumergidos y un reflejo de que más pronto que tarde nos dejará importar nuestro prójimo, poniendo nuestra atención solamente en nuestras posesiones. Tener, tener, tener... eso es lo único que cuenta.





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