AMOR, ASPECTO DE LA VIDA IMPREDECIBLE, EN CINTA DE ADAM BROOKS: DEFINITIVAMENTE, TAL VEZ.
El amor, como la vida misma, es un misterio profundo, complejo, difícil de entender, aunque en contraste, es lo más hermoso que un ser humano puede experimentar. Pero aún más misteriosos son la vida y el amor juntos, cuando nos hacen sentir que la persona de nuestros sueños es la menos pensada.
Muchas vueltas da la vida, qué más podemos pedirle, si nos ha gratificado con todo: trabajo, pareja, amigos, estabilidad en general, sin embargo siempre existe algo que pueda descompensar nuestra plenitud haciéndonos decaer para aprender a subir de nueva cuenta, y no duelan tanto las siguientes caídas.
Por ello el título de la película Definitivamente, Tal Vez, protagonizada por Ryan Reynolds, donde su personaje Will Hayes, atraviesa por tres etapas importantes que va marcando su camino, tanto en lo laboral como en lo sentimental.
Will es un papá joven que le cuenta a su hija, de 10 años, Maya (Abigail Breslin, la niña protagonista de Pequeña Miss Sunshine), acerca de las tres mujeres importantes de su vida antes de casarse (interpretadas por las actrices Elizabeth Banks, Isla Fisher, Rachel Weisz), todo lo relacionado con el noviazgo, emociones, sentimientos que le despertaron, y lo que significó cada una.
Cambiándole el nombre de las tres, la pequeña debe adivinar quién de ellas es su madre. Esto, porque en su incipiente curiosidad pre adolescente asegura que ni el amor, ni la vida son complicadas como su padre lo cree, el relato tal vez la haga cambiar de opinión.
Es así cómo somos testigos de las vueltas que dio la vida de Will. Fue rechazado por el primer gran amor; conoció a una chica en el trabajo, independiente, fuerte, firme en sus proyectos, cierta chispa florece entre ambos; vuelve a toparse con su primera ex novia, siente emociones encontradas; se cruza en su camino una tercera chica, liberal, despreocupada, triunfadora profesional, sintiendo gran afinidad y empatía; pasa el tiempo, conoce aún más a la segunda muchacha y siente una gran atracción; la confusión se apodera aún más de él cuando posteriormente regresa su primer gran amor, para aclarar ciertos aspectos del corazón. ¿Quién es el verdadero, y gran amor de la vida de Will?
La vida es así, impredecible. Las personas vienen y van, unas regresan otras ya no, y con ellas, los éxitos, fracasos, búsqueda, superación. Esta historia escrita y dirigida por Adam Brooks, escritor también de El Diario de Bridget Jones: La Edad de la Razón, es un ejemplo de que las experiencias más hermosas vividas con los novios o novias, son las que quedan marcadas para siempre en el corazón, haciendo valer la pena regalarles al menos una sonrisa o un “hola”, a todos los ex en dado caso que nos los volvamos a topar en el camino del tiempo, sin importar cómo haya sido el rompimiento.
No sabemos lo que nos pueda deparar el destino, mas que el destino mismo. No sabemos si volveremos a necesitar de esas personas en otro tiempo o en otro lugar, futuro ¿por qué no mantener un bonito recuerdo de todos aquellos que significaron algo grande en nuestro corazón?
Entonces, nunca estaremos preparados para lo que venga, mucho menos para quienes vengan, porque cuando creemos que DEFINITIVAMENTE estamos con la persona indicada, TAL VEZ se presenten circunstancias provocando que nos quedemos con otra persona, habiéndolo jamás imaginado.
Definitivamente, Tal Vez (Definitely, Maybe)
2008
Dir. Adam Brooks
Estados Unidos
Ryan Reynolds, Abigail Breslin, Elizabeth Banks, Isla Fisher, Rachel Weisz
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viernes, 6 de febrero de 2009
ORIGENES DE JOY DIVISION EN CONTROL
CONTROL, ORIGENES JOY DIVISION, ANTECEDENTE NEW ORDER
Por Abel Olivares Ramírez
Temptation, Crystal, True Faith son algunos de los títulos de sencillos lanzados en los años ochenta e interpretados por una banda muy significativa y de gran influencia quien lograron combinar perfectamente lo electrónico con la música new wave, o lo que se conoce como el post punk, ellos son New Order, famosa durante dos décadas de existencia ya que lograron desprenderse del concepto con el que incursionaron en los setenta, solo que en esos años se hacía llamar Joy Division.
Para todos aquellos fanáticos del punk, sobre todo del inglés, existe una cinta que no pueden perderse, ya que trata precisamente del origen de esta banda de rock, altamente influenciada por otra muy importante en la historia musical, Sex Pistols. Sin embargo, Anton Corbijn (director de video clips de grupos como Depeche Mode, U2, Metallica), con este su primer cortometraje no se centra en la trayectoria musical de Joy Division, sino más bien en su vocalista Ian Curtis quien poseía una personalidad poderosamente oscura quien finalmente lo llevó a su muerte, y quien es interpretado por el joven actor Sam Riley cuyo talento lo ha ayudado para ser catalogado como una promesa inglesa en el mundo de la actuación.
Por la temática, por la forma narrativa que decide llevar Corbijn que como en sus trabajos, se asemeja a un video clip de casi dos horas por su técnica, fotografía en blanco y negro, locaciones sobrias, paneos, full shots, mucha música de la agrupación equilibrada con muchas escenas en silencio, pocos diálogos pero contundentes. Como verán, Control no se prestaría a ser una cinta comercial, sino más bien del cine alternativo, para todos aquellos que gustan de ver cosas distintas, de las llamadas biopics filmadas con un gusto muy personal.
La película inicia en 1976 en Manchester, Inglaterra. Cuando los muchachos Bernard Summer, Peter Hook y Terry Mason deciden integrarse en un grupo y sacar a flote todo lo que un adolescente quiere expresar. Es por ello que junto con sus instrumentos componen sus primeras piezas, pero quién llevaría la voz cantante. Entonces conocen a Curtis. E inician con la búsqueda de una identidad única, musical, vocal, letrista, grabando demos, haciendo pequeñas presentaciones. Ya que en sus inicios se llamaban Warsaw, aunque su rumbo y las circunstancias decidieron llamarse definitivamente Joy Division, sin embargo se acordó no de muy buena gana fue más bien palabra definitiva de Curtis.
Curtis, así como esta, tomó muchas más decisiones y prácticamente el control de la banda, componía, hacía acuerdos en los lugares en los que se presentarían, y demás. Pero, ironías de la vida y del destino, nunca supo cómo tomar el control de sí mismo. Le tomó por sorpresa su bipolaridad, su esquizofrenia y paranoia. Le tomó por sorpresa porque nunca tuvo conciencia de que lo padecía, y cuando lo aceptó trató de remontar, salir de su propia alma oscura, caótica, problemática, hasta iracunda. Porque llegaron momentos en los que a Ian Curtis solo dañaba a Ian Curtis, y esos momentos son los que Corbijn se avocó a explorar en la mente de este personaje, palmo a palmo, y lo que se agradece también de esta cinta, es que en definitiva respeta el objetivo del cine: contar una historia con imágenes. Sin diálogos, sin efectos, sin técnicas cinematográficas extraordinarias, sólo con la locación, con la actuación de Riley, y la inventiva del director nos transporta al mundo austero de un joven inglés fusionado con el mundo complejo de los artistas de rock.
Control
Director: Anton Corbijn
Con: Sam Riley, Joe Anderson, James Anthony Pearson y Samantha Morton
Inglaterra, 2007
Premios: 2 nominaciones BAFTA 2008 (mejor actriz de soporte y mejor película) y 3 premios Festival de Cannes 2007
Por Abel Olivares Ramírez
Temptation, Crystal, True Faith son algunos de los títulos de sencillos lanzados en los años ochenta e interpretados por una banda muy significativa y de gran influencia quien lograron combinar perfectamente lo electrónico con la música new wave, o lo que se conoce como el post punk, ellos son New Order, famosa durante dos décadas de existencia ya que lograron desprenderse del concepto con el que incursionaron en los setenta, solo que en esos años se hacía llamar Joy Division.
Para todos aquellos fanáticos del punk, sobre todo del inglés, existe una cinta que no pueden perderse, ya que trata precisamente del origen de esta banda de rock, altamente influenciada por otra muy importante en la historia musical, Sex Pistols. Sin embargo, Anton Corbijn (director de video clips de grupos como Depeche Mode, U2, Metallica), con este su primer cortometraje no se centra en la trayectoria musical de Joy Division, sino más bien en su vocalista Ian Curtis quien poseía una personalidad poderosamente oscura quien finalmente lo llevó a su muerte, y quien es interpretado por el joven actor Sam Riley cuyo talento lo ha ayudado para ser catalogado como una promesa inglesa en el mundo de la actuación.
Por la temática, por la forma narrativa que decide llevar Corbijn que como en sus trabajos, se asemeja a un video clip de casi dos horas por su técnica, fotografía en blanco y negro, locaciones sobrias, paneos, full shots, mucha música de la agrupación equilibrada con muchas escenas en silencio, pocos diálogos pero contundentes. Como verán, Control no se prestaría a ser una cinta comercial, sino más bien del cine alternativo, para todos aquellos que gustan de ver cosas distintas, de las llamadas biopics filmadas con un gusto muy personal.
La película inicia en 1976 en Manchester, Inglaterra. Cuando los muchachos Bernard Summer, Peter Hook y Terry Mason deciden integrarse en un grupo y sacar a flote todo lo que un adolescente quiere expresar. Es por ello que junto con sus instrumentos componen sus primeras piezas, pero quién llevaría la voz cantante. Entonces conocen a Curtis. E inician con la búsqueda de una identidad única, musical, vocal, letrista, grabando demos, haciendo pequeñas presentaciones. Ya que en sus inicios se llamaban Warsaw, aunque su rumbo y las circunstancias decidieron llamarse definitivamente Joy Division, sin embargo se acordó no de muy buena gana fue más bien palabra definitiva de Curtis.
Curtis, así como esta, tomó muchas más decisiones y prácticamente el control de la banda, componía, hacía acuerdos en los lugares en los que se presentarían, y demás. Pero, ironías de la vida y del destino, nunca supo cómo tomar el control de sí mismo. Le tomó por sorpresa su bipolaridad, su esquizofrenia y paranoia. Le tomó por sorpresa porque nunca tuvo conciencia de que lo padecía, y cuando lo aceptó trató de remontar, salir de su propia alma oscura, caótica, problemática, hasta iracunda. Porque llegaron momentos en los que a Ian Curtis solo dañaba a Ian Curtis, y esos momentos son los que Corbijn se avocó a explorar en la mente de este personaje, palmo a palmo, y lo que se agradece también de esta cinta, es que en definitiva respeta el objetivo del cine: contar una historia con imágenes. Sin diálogos, sin efectos, sin técnicas cinematográficas extraordinarias, sólo con la locación, con la actuación de Riley, y la inventiva del director nos transporta al mundo austero de un joven inglés fusionado con el mundo complejo de los artistas de rock.
Control
Director: Anton Corbijn
Con: Sam Riley, Joe Anderson, James Anthony Pearson y Samantha Morton
Inglaterra, 2007
Premios: 2 nominaciones BAFTA 2008 (mejor actriz de soporte y mejor película) y 3 premios Festival de Cannes 2007
ABORTO, DIFICIL DECISIÓN
4 MESES, 3 SEMANAS, 2 DÍAS: TIEMPO DE VALOR, TEMOR Y ANGUSTIA.
Por: Abel Olivares Ramírez.
A cuantas mujeres hemos conocido o hemos escuchado hablar acerca de alguien que se practicó un legrado. Y cuántas de ellas son las que salen bien libradas, sanas y salvas, o cuántas son las que están al borde de la muerte por un legrado mal realizado.
Cuando en las pláticas, de amigos, de familiares, se toca el tema del aborto, lo recurrente, en general, es el porqué la mujer en cuestión se atrevió a embarazarse, a no cuidarse o por el contrario, el cómo se encuentra de salud, anímicamente y psicológicamente esa mujer. Sin embargo, casi no se toca el proceso en sí, por el cual se sometió para llegar a ese lugar clandestino, su sentir, la gente involucrada, el tema del dinero, su rostro, sus expresiones, su mirada.
Pero mejor ubiquemos esta experiencia, como muchas mujeres han tenido, en la Rumania comunista, en 1987, donde la dictadura prevalece, y los mercados negros permanece, hasta para conseguir cigarros marca Kent, jabón para bañarse, o ver una película de occidente tienen que hacerse en los más oscuro de la clandestinidad.
Ahora bien, imagínense a Gabita (Laura Vasiliu) quien tiene 4 meses, 3 semanas, 2 días, de gestación, al momento del aborto, el mismo nombre de esta interesante, pero sórdida historia. Involucrando entonces a su compañera de cuarto, en un edificio de estudiantes, Otilia (Anamaria Marinca), que por amistad y compañerismo le auxilia en todo lo que pudo, conseguir el cuarto de hotel donde se llevaría a cabo este acto, obtener el dinero necesario para pagarle a médico clandestino, hasta hacerse cargo del feto.
Cristian Mungiu, director y escritor de esta cinta, si su objetivo era mostrarnos una historia fría y cruel, lo logró. Con tomas fijas, mientras que las voces de los personajes se escuchan en tercer plano, dejándonos a la imaginación los movimientos de ellos, los espectadores podemos ver lo que esta sucediendo con los interlocutores, con sus expresiones, con silencios, sus miradas denotan tal grado de profundidad que se puede adivinar lo que están pensando. Aunque hay otros cuadros en los que no es necesario que hablen los personajes para que nos enteremos de la vida, o al menos parte de ella, de cada uno. Hasta los momentos silentes son muy enriquecedores.
Nos basta para enterarnos que una joven como Gabita, no le es posible, o mejor dicho darse el lujo de quedar embarazada, o permitirse que nazca su hijo, a final de cuentas y para efectos de la historia, las razones de la muchacha para realizar esto es lo de menos.
Es una cinta tan fría en tonos, tan carente de color y diálogos, que sólo así nos puede demostrar también la falta de moral, en absolutamente todos los personajes desde Otilia, como protagonistas, como los burócratas que aparecen; así como la inexistencia de amor propio.
Otilia no se quería a sí misma, y no lo sabía, hasta que por solidarizarse con su amiga, tuvo que acostarse con alguien con tal de que le practicaran el legrado, y pudieran deshacerse de una vez por todas del producto, metiéndose así en una disyuntiva moral muy grande, porque si bien fue para ayudar a alguien, ya no tenía forma de ver a los ojos a su novio, mucho menos a la familia de éste, cuyo núcleo se rige por las normas morales más estrictas, reflejando una armonía hipócrita, menospreciando hasta a la pobre joven.
4 meses, 3 semanas, 2 días, película rumana ganadora de la Palma de Oro en el Festival Internacional de Cine en Cannes 2007, y nominada al Oscar por mejor película extranjera, muestra las emociones encontradas que experimentan estas dos mujeres, todo por lograr de manera urgente el legrado de una de ellas, antes de que la gente se pueda enterar, antes de que se le pueda notar. A ese tiempo, provocarse un aborto, ya es un asesinato, pues no se trata de un embrión, sino de un ser vivo ya formado, dentro del vientre materno, a ese tiempo cualquiera que se dedique a los abortos clandestinos se podría negar por seguridad propia, puesto resulta demasiado peligroso.
Una cinta cruda, que no busca otra cosa más que mostrarnos una situación entra miles de mujeres en la misma situación desesperante que los embarazos no deseados. No se critica a nadie, mucho menos se condena a las personas involucradas, solo es cuestión de ver vidas tensas y almas angustiadas que ni siquiera pueden respirar por el temor a ser aprehendidas. A ser condenadas a ser señaladas con el dedo, y nunca saber si en verdad hicieron lo correcto.
4 meses, 3 semanas, 2 días (4 luni, 3 saptamani, si 2 zile)
2007
Dir. Cristian Mungiu
Rumania
Anamaria Marinca, Laura Vasiliu, Vlad Ivanov
Por: Abel Olivares Ramírez.
A cuantas mujeres hemos conocido o hemos escuchado hablar acerca de alguien que se practicó un legrado. Y cuántas de ellas son las que salen bien libradas, sanas y salvas, o cuántas son las que están al borde de la muerte por un legrado mal realizado.
Cuando en las pláticas, de amigos, de familiares, se toca el tema del aborto, lo recurrente, en general, es el porqué la mujer en cuestión se atrevió a embarazarse, a no cuidarse o por el contrario, el cómo se encuentra de salud, anímicamente y psicológicamente esa mujer. Sin embargo, casi no se toca el proceso en sí, por el cual se sometió para llegar a ese lugar clandestino, su sentir, la gente involucrada, el tema del dinero, su rostro, sus expresiones, su mirada.
Pero mejor ubiquemos esta experiencia, como muchas mujeres han tenido, en la Rumania comunista, en 1987, donde la dictadura prevalece, y los mercados negros permanece, hasta para conseguir cigarros marca Kent, jabón para bañarse, o ver una película de occidente tienen que hacerse en los más oscuro de la clandestinidad.
Ahora bien, imagínense a Gabita (Laura Vasiliu) quien tiene 4 meses, 3 semanas, 2 días, de gestación, al momento del aborto, el mismo nombre de esta interesante, pero sórdida historia. Involucrando entonces a su compañera de cuarto, en un edificio de estudiantes, Otilia (Anamaria Marinca), que por amistad y compañerismo le auxilia en todo lo que pudo, conseguir el cuarto de hotel donde se llevaría a cabo este acto, obtener el dinero necesario para pagarle a médico clandestino, hasta hacerse cargo del feto.
Cristian Mungiu, director y escritor de esta cinta, si su objetivo era mostrarnos una historia fría y cruel, lo logró. Con tomas fijas, mientras que las voces de los personajes se escuchan en tercer plano, dejándonos a la imaginación los movimientos de ellos, los espectadores podemos ver lo que esta sucediendo con los interlocutores, con sus expresiones, con silencios, sus miradas denotan tal grado de profundidad que se puede adivinar lo que están pensando. Aunque hay otros cuadros en los que no es necesario que hablen los personajes para que nos enteremos de la vida, o al menos parte de ella, de cada uno. Hasta los momentos silentes son muy enriquecedores.
Nos basta para enterarnos que una joven como Gabita, no le es posible, o mejor dicho darse el lujo de quedar embarazada, o permitirse que nazca su hijo, a final de cuentas y para efectos de la historia, las razones de la muchacha para realizar esto es lo de menos.
Es una cinta tan fría en tonos, tan carente de color y diálogos, que sólo así nos puede demostrar también la falta de moral, en absolutamente todos los personajes desde Otilia, como protagonistas, como los burócratas que aparecen; así como la inexistencia de amor propio.
Otilia no se quería a sí misma, y no lo sabía, hasta que por solidarizarse con su amiga, tuvo que acostarse con alguien con tal de que le practicaran el legrado, y pudieran deshacerse de una vez por todas del producto, metiéndose así en una disyuntiva moral muy grande, porque si bien fue para ayudar a alguien, ya no tenía forma de ver a los ojos a su novio, mucho menos a la familia de éste, cuyo núcleo se rige por las normas morales más estrictas, reflejando una armonía hipócrita, menospreciando hasta a la pobre joven.
4 meses, 3 semanas, 2 días, película rumana ganadora de la Palma de Oro en el Festival Internacional de Cine en Cannes 2007, y nominada al Oscar por mejor película extranjera, muestra las emociones encontradas que experimentan estas dos mujeres, todo por lograr de manera urgente el legrado de una de ellas, antes de que la gente se pueda enterar, antes de que se le pueda notar. A ese tiempo, provocarse un aborto, ya es un asesinato, pues no se trata de un embrión, sino de un ser vivo ya formado, dentro del vientre materno, a ese tiempo cualquiera que se dedique a los abortos clandestinos se podría negar por seguridad propia, puesto resulta demasiado peligroso.
Una cinta cruda, que no busca otra cosa más que mostrarnos una situación entra miles de mujeres en la misma situación desesperante que los embarazos no deseados. No se critica a nadie, mucho menos se condena a las personas involucradas, solo es cuestión de ver vidas tensas y almas angustiadas que ni siquiera pueden respirar por el temor a ser aprehendidas. A ser condenadas a ser señaladas con el dedo, y nunca saber si en verdad hicieron lo correcto.
4 meses, 3 semanas, 2 días (4 luni, 3 saptamani, si 2 zile)
2007
Dir. Cristian Mungiu
Rumania
Anamaria Marinca, Laura Vasiliu, Vlad Ivanov
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