lunes, 16 de febrero de 2015

EL CÓDIGO ENIGMA



Por más de cincuenta años el gobierno inglés se encargó de mantener oculto esta parte trascendental de su propia historia, acerca de un personaje importantísimo para derrotar al enemigo nazi en la segunda guerra mundial y ahora de manera masiva dan a conocer los aportes a la humanidad.

Alan Turing (BENEDICT CUMBERBATCH) es un genio matemático, tal vez el más importante de su país en ese momento, y como tal su personalidad puede ser confundida con una persona sumamente arrogante, irritante, prepotente, esas personas que no tienen miedo a decir las cosas como son, de manera directa y contundente, lo que sucede es que este tipo de personas no distinguen tan natural lo que es el tacto, o lo que las convenciones sociales dictan.

Debido a su gran trayectoria como académico, a Alan lo recluta el gobierno inglés junto con una serie de personas, para que entre todos decifren a "Enigma" un artefacto que asemeja a una antigua máquina de escribir, que lo alemanes utilizan para lanzar mensajes con claves secretas, el hecho de poder conocer cómo trabaja esa máquina alemana significaría interceptar los planes y ataques de los enemigos, ahí el punto medular de todo.



Aunque el otro punto importante de la cinta es que todo está asentado sobre la premisa "los humanos deberíamos admirar a las personas por lo que son (logros y aportes -a la sociedad-) y no por cómo son (personalidad y gustos)". En la historia que nos ofrece Morten Tyldum, director de la cinta, nos muestra un Alan Turing retraído, tímido, inteligente, introvertido, en su infancia, pero también un Alan firme en sus convicciones, propositivo, con iniciativa, con cierto egocentrismo, en la edad adulta, a tal grado, que nadie lo aguanta, nadie lo soporta, ni siquiera su propio jefe, quien desde la entrevista de trabajo se mostró renuente a admitirlo en la misión secreta, entonces siempre buscó la manera en como aplastar su carrera laboral. Nadie lo quería, por su forma de ser, nadie quería estar por su manera de hablar o de portarse, sin darse la oportunidad de conocerlo y valorar si en verdad aporta algo o es útil para crear.


¿A cuántas personas no los hacemos a un lado a lo largo de nuestra vida sin darles oportunidad de saber si contribuyen a nuestra empresa, a nuestra persona, a la sociedad? Muchas veces porque simplemente "nos cae gordo o gorda" le cerramos la puerta de todo, a veces nos imaginamos cosas que ni son, y empezamos a correr rumores, repito, solo porque nos cae mal esa persona.

Desde niño, Alan tuvo que luchar contra viento y marea para poder sobrevivir dentro de la sociedad de principios del siglo XX que le tocó vivir, todo lo que podía significar diferente a lo común significaba aberración, rechazo, y hasta ilegal, como por ejemplo ser muy inteligente dándole importancia a los estudios antes que la diversión, o ser un hombre hecho y derecho, profesionista, con grandes logros y que también le gustan los hombres. Alan Turing vivió una época en la que todo lo diferente era mal visto.



Es por eso que los conminó a no juzgar a nadie sino se dan la oportunidad de primero conocerlo, qué hace, a qué se dedica, sus logros, sus planes, sus proyectos de vida, su tenacidad y perseverancia para alcanzar lo que desea, ya habiendo hecho, cada quien, entonces, podrá decidir si aceptarlo, o darle las "gracias por participar".

EL CÓDIGO ENIGMA
(THE IMITATION GAME)
DIRIGE:MORTEN TYLDUM
ESCRIBE: BASADO EN EL LIBRO DE ANDREW HODGES; GUIÓN DE: GRAHAM MOORE
CON: BENEDICT CUMBERBATCH, KEIRA KNIGHTLEY, MATTHEW GOODE
PRODUCE: BLACK BEAR PICTURES, BRISTOL AUTOMOTIVE
REINO UNIDO, 2014
114 MIN.

miércoles, 11 de febrero de 2015

EN EL BOSQUE



En realidad la conjunción de personajes de cuentos infantiles o de hadas sirve de pretexto para hablar se un asunto un tanto cuanto más profundo que unas aventuras de estos mismos dentro de un bosque.

EN EL BOSQUE versa sobre las consecuencias que tienen nuestros actos cuyo resultado muchas veces es la pérdida, de algo o alguien pero algo se separa de nosotros cuando actuamos sin razonar previamente, en otra palabras: la regamos cuando nos atrabancamos.
         

                        

Érase una vez un amable panadero (James Corden) y su gentil esposa (Emily Blunt) que anhelan la llegada del primer retoño el cual no ha sido posible en años. Sin imaginar, sus vidas cambiarían de pronto al aparecer ante ellos una bruja (Meryl Streep), quien les rebela que están bajo el influjo de un hechizo que ella misma propició, por lo cual les impide ser padres. Para deshacer tal quebranto, la bruja les pide conseguir en menos de tres noches los siguientes ingredientes para la pócima mágica: una capa roja, una vaca tan blanca como la nieve, cabello tan brillante como el oro y una zapatilla dorada. ¿Dónde encontrar estos menesteres? EN EL BOSQUE. Y así es como aparecen en escena Jack el de los frijoles mágicos, Caperucita Roja, Rapunzel y Cenicienta.



Lo bonito de esta película, dirigida tan magistralmente en el concepto musical por ROB MARSHALL quien también dirigió CHICAGO hace unos años para cine, es que NADA ES LO QUE PARECE, ni la niña estan dulce y tímida, ni la princesa es tan cándida sino alguien sumamente indecisa, y el niño no roba solamente para ayudar a su madre, sino hasta tiene tintes de ladrón de cuello blanco. Es decir, estos clásicos personajes se humanizan al estar retratados con muchos defectos y contradicciones, lo cual sus acciones provocan catástrofes afectando a todo un pueblo, al bosque pero sobre todo a ellos mismos.                                   

                  

Pero la cinta EN EL BOSQUE también nos enciende "focos rojos" en el sentido en que cómo la vida nos recobra conciencia de nuestros deseos y anhelos al pegarnos donde más nos duele. Al inicio todos y cada uno de ellos DESEA, AÑORA con una vida mejor ya sea encontrando el amor, salir de pobres, tener un hijo o simplemente ser libre sin seguir reglas que inculcan los padres; todo esto lo deseamos tanto, pero tanto que cuando tenemos la oportunidad de conseguirlo no medimos nuestros actos, hacemos cosas para lograr todos nuestros sueños que para nosotros son inofensivos pero no es así, terminamos perdiendo amigos, familia, trabajo, hogar...
      

                             


TODOS SOMOS RESPONSABLES DE NUESTROS ACTOS Y NADA ES LO QUE PARECE. Y cuando nos equivocamos y hemos perdido todo ¿qué nos queda? Sencillo: aceptar que erramos, tratar de enmendar y seguir adelante con una lección valiosa de vida.

Suena hermoso y muy bonita la película y la historia ¿cierto? Y sí lo es, un diseño de arte espectacular, el vestuario como un verdadero cuento de hadas, el tratamiento y el nivel actoral perfecto para este tipo de cintas donde debe existir cierta candidés, carisma y simpatía en todos ellos.

Pero la música, a un nivel de volumen bastante alto pero adecuado dentro de la sala permite al espectador disfrutar de su magnificencia, está masterizada de tal manera que hasta puede apreciar cada uno de los instrumentos, como si la orquesta estuviera presente tocando en vivo. Desgraciadamente, como a toda película musical no durará mucho en cartelera, ya que en México se le tiene una especie de aberración a los números musicales, a los diálogos cantados, siendo que es una gran oportunidad de acercarse a otro tipo de arte ya que el teatro es muy caro -que de hecho esta película primero fue obra teatral-, debería darse la oportunidad de disfrutar, solamente eso les pido, vayan, siéntense, y disfruten, déjense llevar por cada nota musical, verán qué bien se la van a pasar.



EN EL BOSQUE
(INTO THE WOODS)
DIRIGE: ROB MARSHALL
GUIÓN: JAMES LAPINE, PARTE MUSICAL: JAMES LAPINE Y STEPHEN SONDHEIM
CON: MERYL STREEP, EMILY BLUNT, ANNA KENDRICK
PRODUCE: WALT DISNEY PICTURES, LUCAMAR PRODUCTIONS
EUA,2014
125 MIN.

miércoles, 28 de enero de 2015

WHIPLASH, MÚSICA Y OBSESIÓN




¿Has sentido que cuando no puede irte más mal, te va peor? Deseas, pides e imploras a tu Dios personal que por favor te saque de ese hundimiento, de ese sufrimiento, donde estás llorando y sudando sangre. Sientes que sólo hay dos alternativas: o continuas luchando pese a que ya no tienes fuerzas, o te das por vencido mandando todo a la "mierda", a ti, a tu familia, a tus amigos, a tus hijos, a tu trabajo, ¡todo!

Llegas a la cumbre del dolor y pronto, la tranquilidad llega a tu alma, tu vida vuelve obtener armonía. Das gracias por seguir vivo. Agradeces por haberte sacado del atolladero. Prosigues con tu vida cotidiana, normal y feliz; vuelves a abrazar toda esa gente que había rechazado o negado, te reconcilias hasta contigo mismo. Todo es paz. Entonces, de un segundo a otro llega a ti otro conflicto, que te hiere, que resquebraja tu espíritu, lloras, pataleas, odias, quieres morir de nuevo... ¿Un círculo vicioso? Yo diría: LA VIDA MISMA. 






La vida es como subirte a la montaña rusa, bajarte, formarte en la fila de espera y volver a subir. La vida es totalmente vertiginosa, te remueve las entrañas, te estruja, te desangra, te sacude el cerebro, lo que más quieres es bajarte de ese tren, porque sólo recibes golpes emocionales sin mencionar los físicos, y de pronto todo lo malo se disipa y vives con lo más anhelado, amor, cariño, familia, trabajo, disfrutas de ti mismo y de los que te quieren, es decir, la felicidad plena, entonces la vida te empieza a quitar lo que más quieres poco a poco y una vez más empieza el viaje sobre la montaña rusa.

Pues el director y escritor de WHIPLASH, Damien Chazelle nos entrega esta metáfora de la vida misma. Es una historia que desde el primer segundo te toma sin soltarte para nada, a veces la película te sacude, a veces te daña, a veces te alivia, te apapacha, pero también es cruel contigo, pero te premia, como es la vida de cualquiera. Todo esto a través de la música de Jazz, un baterista novel y un estricto profesor de música.





Andrew (MILES TELLER), estudiante de música en la academia Scheffler, añora por sobre todas la cosas, ser el mejor baterista del mundo, ser reconocido, ser admirado por cualquier persona, desea que todo mundo recurra a él, prefiere renunciar a toda posibilidad de relacionarse con otras personas, todo para entregarse con totalidad a la música. En su casa lo menosprecian porque ¿qué aspiraciones y frutos puede cosechar un pobre músico de jazz?





Fletcher (J.K. SIMMONS) es un afamado músico y director de orquestas de jazz, también imparte clases en Scheffler, tiene fama de ser el más estricto de todos, pero también el más codiciado, muchos estudiantes quisieran ser descubiertos por él y ponerse en sus manos, porque saben que el resultado de estudiar con sus exigencias, duras y dolorosas, será el de ser el mejor sobre todos los mejores en el mundo de ese género musical, del mundo. Además, en contradicción sí escucha a sus alumnos, sabe ser amigo, o al menos compañero, consuela y te alienta, tiene buenos sentimientos; lo que nadie sabe es que estas inofensivas fases personales se convierten en lo peor de cada alumno cuando Fletcher lo usa como instrumentos para atacar y humillar, como quien dice "les voltea la tortilla"

Fletcher, un día escucha a Andrew tocar la batería, le parece que tiene potencial y le da oportunidad de pertenecer a su clase. A partir de aquí cambia radicalmente su vida,  pero la pregunta es ¿para bien o para mal? La relación maestro-alumno que entablan de amor-odio daña poco a poco la integridad del joven, tanto que se olvida de sí mismo, su ambición por ser alguien en la vida lo desestabiliza, tan así, que no le importa ser sometido, humillado, sobajado, herido, pateado, sangrado, por su mentor. Fletcher, en ningún momento se toca el corazón en el trato a sus pupilos, y pensándolo bien, no tiene por qué ser blando, si sus exigencias, su prepotencia, su negligencia su descaro y maltrato tienen una razón de ser.





Es así entonces, que todos somos Andrew y la vida de todos se llama Fletcher. Como el muchacho, todos luchamos, peleamos, nos esforzamos, perseveramos por salir adelante a pesar de los problemas, aunque "nos llueva sobre mojado" pero seguimos en pie de guerra, aunque quisiéramos claudicar, porque cada ser humano recorreremos ese Fletcher que a veces nos mimará, pero cuando menos lo pensemos, nos propinará tremenda bofetada que nos marca toda la vida.

Otra pregunta ¿qué tan fuertes somos para enfrentar la vida? ¿estamos dispuestos a seguir confrontando las tristezas, el dolor y el odio que nos dan a nuestro alrededor a pesar de que estemos cansados de ello, o simplemente nos rendimos y le damos la espalda a la vida? La respuesta está sólo en tu fortaleza.


WHIPLASH, MÚSICA Y OBSESIÓN
(WHIPLASH)
DIRIGE: DAMIEN CHAZELLE
GUIÓN: DAMIEN CHAZELLE
CON: MILES TELLER, J.K. SIMMONS
PRODUCE: BOLD FILMS, BLUMHOUSE PRODUCTIONS, RIGHT OF WAY FILMS
EUA, 2014
107 MIN.

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